sábado, 10 de septiembre de 2011

Medianoche de sábado

Hoy sábado a la noche siento como si realmente hubiese podido huir del mundanal ruido dentro de mi propia casa. Mi hija no está y afuera sólo se escucha el silencio de la noche, no hay nadie que lo intercepte. Ya dejó de pasar el ómnibus que pasa habitualmente y con seguridad todos los que iban a salir ya están en sus respectivos destinos y el resto, seguramente  cómodos dentro de sus casas mirando tele o alguna película. No hay ruido de autos ni de gente y dentro de mi casa sólo se oye el zumbido que dan los artefactos eléctricos, la heladera en la cocina y aquí en mi cuarto el de mi computadora y mi teclado. Todos mis gatos están tranquilos y mis perros también.
 Realmente no sé hasta cuándo durará, pero debo disfrutarlo.
 Pienso en mi hija cómo lo estará pasando en su recital, espero que bien, a ella sí la extraño porque aunque hace ruido con su voz y su música, la extraño a ella a su personita hermosa que me trae alegría, a sus conversaciones contándome todas sus andanzas y aunque todo esto lo haga en medio de mucho ruido no me importa, es a la única que le perdono sacarme de mi habitual silencio. Es que la amo y la necesito mucho y me preocupo cuando no está en casa.
 Pero bueno, pronto llegará mañana cargada de ruidos pero también volverá mi nena si Dios quiere y eso me dará la tranquilidad y la paz total que también necesito. Si ella está bien, yo estoy bien, si ella es feliz, yo estoy en paz.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Nuevo domicilio




Buscando imágenes encontré otra casita donde me gustaría vivir, ha sido un poco un sueño de niña que por supuesto no pude cumplir y que me ataca en la adultez sobre todo cuando los males del mundo me hieren y me llegan de una manera casi imposible de soportar.
 Es en esos momentos cuando más surge esa necesidad imperiosa de aislarme y huir, donde sea, lo más lejos posible y lo más solitario también. Lejos del mundo que habitualmente me atormenta con sus acciones negativas, con su constante ulular de sirenas que denotan espanto y miedo, cuando una de ellas suena, algo malo está ocurriendo en algún lugar cercano y yo no puedo hacer nada. Entonces rezo, rezo por la posible persona que está en peligro y que es llevada en esa ambulancia, le pido a Dios por la salud de alguien que no concozco, pero es así, así siento, todo me llega. Por eso a veces la vida se me hace insoportable en la ciudad y busco denodadamente el silencio absoluto, la oscuridad total y el alejamiento completo de todo ser u objeto que pueda molestar mi pequeña, frágil y seguramente breve paz.
 En la imagen que voy a subir les dejo una casita en un árbol y lo suficientemente grande como para albergarme largo tiempo.
 Como ahora por ejemplo, en que quisiera nada más que treparme allí y acostarme en mi camita bien mullida y no salir hasta que el sol esté bien alto en el cielo y cientos de pajaritos detengan mi sueño. Creo que ni siquiera bajaría, solamente me asomaría a apreciar ese paisaje verde y natural y luego... no sé qué haría... como estoy ahora no se me ocurre nada, porque no estoy bien, pero seguramente estando allí debería estar mucho mejor y tener cosas lindas para hacer, como por ejemplo, limpiar y adornar mi linda casita, hacer un lindo jardín en la base del tronco de mi árbol y cuidar sus ramas y sus hojas. Creo que tendría bastante para hacer, sólo es cuestión de tener ganas

miércoles, 13 de julio de 2011

Muchos queremos ser pájaros...



... y vivir como ellos viven... y ser libres... y volar...

Buscando imágenes encontré la de esta entrada, donde alguien se construyó una casita de hornero de su tamaño. Me sentí más tranquila... no soy la única que tiene sueños locos jijiji...!!

SUEÑO IMPOSIBLE






Viendo esa imagen que publiqué en la entrada anterior donde se ve una casita globo en un árbol, se me ocurrió que a mí me gustaría mucho poder construirme una casita en un árbol en el bosque, eso es algo que hace mucho lo pienso, sé que es imposible pero me gusta soñar con lo imposible.
 Si yo pudiera me construiría una casita en un bosque con escaleras como la de la imagen pero en lugar de que sea en forma de esfera la haría igual a la de los horneros, solamente que le agregarìa una ventanita y le pondrìa una puertita (necesidades de ser humano nomás que le teme a la intromisión de extraños).
 Por lo demás la haría igual con ese recodo que separa la sala de la alcoba y si fuera posible también en barro como la hacen ellos, en realidad existen las casas de adobe, bien, me gustaría que fuese de ese material y la otra diferencia es que yo la adornaría con muchas flores y plantitas alrededor y por supuesto adentro le pondría una camita, una mesita de luz y un escritorio en el cuarto y en la sala una mesita con dos sillas y una cocinita chica con una mesada muy pequeñita, una heladerita frigobar y estufas y le haría un hogarcito a leña para calefaccionar la casita en invierno y sería mi lugarcito para refugirme cuando ya no aguante más vivir a ras del suelo, con la gente a mi alrededor y todo el ruido del mundo hostigándome constantemente.
 Me encantaría vivir en mi casita de hornera!

Quiero paz






Es increíble, yo que estoy tratando de alejarme cada vez más del bullicio de las ciudades y de su modo de vida, tengo que decidir si acompaño o no a mi hija que necesita ir a vivir a Capital y me pide que vaya con ella.
 Su necesidad es cierta y valedera, estamos a una hora de viaje de Buenos Aires y hacer todos los días ese trayecto para ir a trabajar y estudiar se hace realmente muy dificil y sobre todo cansador.
 Pero el hecho concreto es que si bien yo tampoco quiero separarme de ella porque la voy a extrañar mucho como ella me dice que le pasará conmigo, no puedo dejar de recordar que yo hace mucho que ya no quiero las aglomeraciones, el barullo y el lío de la ciudad.
 Por otra parte, hoy en día dejar nuestra casa sola es muy peligroso y alquilarla es la seguridad de que la van a descuidar por completo.
 En definitiva, que me encuentro como no pensé que me pasaría con la disyuntiva de qué hacer, si sacrificar mi deseo de paz, sosiego y tranquilidad o hacerlo y trasladarme con mi hija a un departamento en Capital para que a ella se le haga más fácil todo lo que está haciendo.
 En realidad ella podría irse sola, el tema es que no está acostumbrada y llora porque dice que me va a extrañar mucho y yo se que es cierto porque yo también pienso lo mismo acerca de ella, que si se va sola la voy a extrañar demasiado.
 Es que ya hace doce años que ambas vivimos solas y nos hemos unido mucho, tanto que ahora nos es imposible pensar en separarnos sobre todo porque ella se iría sola.
 Otra solución sería vivir con una amiga, pero ella reconoce que no tiene carácter para compartir la vida con nadie que no sea yo, por lo menos por ahora. Novio no tiene ni quiere tener, es una chica muy especial que en ese sentido no quiere compromisos y yo la apoyo porque pienso que si no está preparada para asumirlos o no quiere hacerlo porque prefiere la vida sin un hombre a su lado no me parece que tenga que intervenir, es más pienso que hace bien, que no se necesita un marido al lado toda la vida, de hecho la experiencia me dice que no hacen más que arruinarnos la vida.
 En fin, acaba de llegar con un humor de perros y yo tengo que encerrarme en mi habitación para estar un poco en paz. Sinceramente no sé qué voy a hacer, tengo que reconocerlo, mi hija es una chica difícil para vivir, aunque yo la amo profundamente igual.

domingo, 26 de junio de 2011

Deseo


El mundo se ha tornado en un lugar hostil para mí, tanto que no quiero ya ni salir de mi casa. Hoy es domingo por la noche, mañana tengo que retomar mis tareas habituales y sinceramente no tengo deseos de recomenzar la semana.
 Es cierto que esto le sucede por lo general a todo el mundo y es llamado algo así como el "sindrome del domingo" pero en mi caso la situación la siento más profunda.
 Este fin de samana lo pasé sola totalmente y fue una experiencia agradable. Estuve todo el sábado haciendo lo que más me gusta, escribiendo en mis blogs y descansando de todo y de todos. Tanto que ni quise que viniera la chica que me ayuda en casa que siempre lo hace los sábados por la mañana.
 Tuve que salir apenas una media hora para hacer unas compras y luego me encerré todo el día, con la sensación de libertad que tanto ansío. Sabiendo que mi hija estaba pasándolo muy bien en su salida de fin de semana, el saber que sólo tenía que dedicarme a mí y hacer lo que yo quisiera me hizo sentir muy en paz.
 Ayudó además el intenso frío que hizo que las personas casi no salieran de sus casas y por lo tanto no hubo casi ruido en la calle, cosa que no sucede y me molesta bastante cuando es día hábil y el tiempo está bueno.
 Vivo en una zona muy poblada, donde el tránsito automotor es casi incesante en esos días y el paso de la gente es igual, ello sumado a las continuas construcciones y arreglos que hacen en las casas y terrenos aledaños me hacen sentir justamente todo lo contrario, una prisionera en mi propia casa y a pesar de ello, oyendo todo ese barullo que viene de afuera. Sinceramente me molesta mucho.
 Huir del mundanal ruido en mi caso no significa solamente el título de un poema de uno de los grandes de la literatura y tampoco el de mi blog, significa un deseo real y consciente, un deseo que espero realizar muy pronto.

martes, 14 de junio de 2011

Paz absoluta para pensar y meditar




Estuve buscando material para una entrada de este blog y no encontré nada interesante, salvo que parece que no somos pocos los que queremos huir del mundanal ruido. Tanto que descrubrí que en España mucha gente decidió irse de las grandes ciudades y se compraron o ya tenían o recibieron por herencia, el hecho es que se fueron a vivir al campo diríamos en Argentina, a las zonas rurales le dicen los españoles.
 Y eso no es todo, han creado allí su manera de vivir también en lo atinente a sus ingresos, disponiendo de esos inmuebles para minivacaciones de aquellos que todavía viven en la ciudad y aún no se han decidido a dejarla pero buscan unos pocos días de distensión y descanso.
 Algo así sucede aquí también con los propietarios de antiguas estancias que las aggiornaron como para ser visitadas los fines de semana por un solo día o en los fines de semana largos con alojamiento para dos o tres días.
 En estos casos en Argentina, es bastante agradable uno de estos lugares porque se hace vida de campo, con paseos a caballo, se almuerza asado y se comen comidas típicas en general.
 Es cierto que todo esto parece muy bueno para aislarse un poco, lo cierto es que en realidad no lo es, porque acude mucha gente y la vida que yo por lo menos ansío para huir del mundanal ruido es en un lugar donde no haya otras personas y donde el tema turístico esté desterrado, porque en esos lugares está todo previsto y preparado para que el que va no haga nada y no es en mi caso lo que busco.
 Yo prefiero ir a un refugio, una cabaña perdida en un bosque, llevarme suficiente mercadería para bastantes días, algo muy importante, un lugar que sea mío y allí hacerme las tareas que yo necesite y que me guste hacer y si no tengo ganas no hago nada y me dedico a leer o meditar.
 A este lugar yo me llevo solamente unos buenos libros y quizás tenga una tv pero para el dvd, mi pequeña netbook solamente para comunicarme con mi hija y saber que está bien y nada más. El resto sólo naturaleza, silencio y eliminación completa de actividades y compromisos.  Ninguna responsabilidad y paz absoluta, lo único que aceptaría es la compañía del hombre que amo, nada más.

martes, 19 de abril de 2011

No necesito nada más


Qué placer pensar que voy caminando sin apuro por ese camino de la imagen de cabecera del blog y que canturreando una canción voy acercándome a mi cabaña porque ya está entrando la tarde en su tiempo de crepúsculo y debo cuidarme del frío nocturno.
 Llegaré y encenderé el fuego de mi hogar, calentaré agua y me haré un rico té de miel que tomaré acompañado de galletas marineras. Esa será mi cena, no quiero dormir intranquila, sino todo lo contrario bien livianita para tener un sueño plácido y poder soñar sueños agradables y placenteros.
 Miraré antes una película de las de mi colección de dvd y luego apagaré las luces y el hogar y encenderé el calefactor en mi habitación, elegiré un libro de mi biblioteca y me dispondré a leer un rato antes de dormirme en mi mullido sommier, con mi abultado pero liviano y abrigado acolchado.
 Mis gatos estarán ya acomodados en su sillón en mi living donde les dejaré encendido un pequeño calefactor también a ellos, los gatitos siempre son un poco friolentos y por esta zona hace bastante en las noches ya en esta época.
 Mis perros duermen en el patio pero como es cubierto no tienen frío, ya les dí de comer a todos mis animalitos, así es que me voy a dormir tranquila y con una absoluta paz totalmente alejada del mundanal ruido, ese que tanto me hostigaba y me arruinaba la vida cuando tuve que pasarlo. Hoy ya no, gracias a Dios estoy logrando mi sueño de vivir como yo lo deseo, alejada de todo para poder pensar, meditar mucho, estar en un casi continuo contacto con la naturaleza y dedicarme a mis placeres preferidos, leer, escuchar música y escribir. Con eso, ya estoy en paz.No necesito nada más.

lunes, 18 de abril de 2011

Muchos días alejada del mundanal ruido me hicieron tan feliz...



Terminaron los días soleados y cálidos y ya tenemos que recurrir a los calefactores y a las estufas, estamos en otoño en el sur, pero por como ha comenzado se presenta aparentemente como un futuro invierno muy crudo. Buenos Aires no es zona de nieve más bien de mucha humedad, pero hace cuatro años atrás, exactamente el 9 de julio del año 2007 nevó y bastante, lo cual no sucedía en esta ciudad desde el año 1010 justamente cien años después. Por lo tanto no esperamos nevadas, no es mucha la probabilidad, pero sí podemos llegar a tener inviernos muy fríos a veces con mañanas de cinco grados bajo cero y en algunas oportunidades esas temperaturas se mantienen hasta bien avanzado el mediodía. Yo creo que éste va a ser uno de esos inviernos, lo cual por un lado me gusta y por el otro me da un poco de temor, porque tengo problemas en el aparato respiratorio y los fríos con humedad no son una buena combinación para este tipo de malestares.


Soy una persona a quien siempre le ha gustado el invierno y sus fríos, pero este año pasé un verano tan lindo que sinceramente lo estoy extrañando. La pileta que muestro en la entrada anterior, los días cálidos, la soledad absoluta, sin obligaciones ni rutinas, toda la casa solamente para mí y siempre ordenada y limpia me hicieron pasar días realmente memorables, que parece raro porque fueron días simples, sin estridencias ni alborotos, pero es justamente lo que yo buscaba, la paz de unos días olvidándolo todo, y durante varios días lo logré. No resulta muy fácil encontrar la paz absoluta, pero yo creo haberlo logrado quizás por ratos y hasta podría decir horas o días y fue muy hermoso.


Esa paz viene juntamente con un regreso a la naturaleza, a la observación de todas sus criaturas y todos sus elementos. He llegado a quedarme horas acostada en la pileta observando en un tronco de uno de los árboles, como una casal de palomas tenían su idilio. He observado con absoluta atención a una mariposa grande y con brillantes colores naranja y negro cómo libaba el polen de unas margaritas anaranjadas y de una santa rita con sus flores fucsia. Fueron experiencias maravillosas.


Otro día me quedé largo rato mirando el cielo azul celeste hermosísimo y las nubes con formas de copos que lo recorrían lentamente, a veces cambiaban de forma y se tornaban en animales o en personas, la imaginación humana puede hacer mucho en estos casos.


De vez en cuando los días no estaban tan soleados y alguna nube oscura amenazante se colaba por entre el cielo celeste, entonces yo me apuraba en ponerme la malla y correr a mi pileta, la disfrutaba todo lo que podía chapoteando en el agua, haciendo supuestos ejercicios o arrellanándome en una colchoneta la cual muchas veces la usé como móvil transportándome a tracción de mis propias piernas de un extremo al otro de la pileta lo cual me encantaba porque me hacía sentir nuevamente una niña jugando, mirando constantemente la nube negra que recién cuando comenzaba a enviar sus gotas de aguacero veraniego, salía del agua. Reconozco haber sido un poco arriesgada, pero fue hermoso ganarle a la nube negra. Realmente fue todo muy bello.


Quiero dejarlo plasmado aquí porque este verano no fue igual a todos los veranos anteriores de mi vida. Los últimos fueron de pasar mucho calor y tirarme agua con una manguera y luego volver al interior de mi casa y encerrarme con mi computadora como en el invierno. Hace ya cinco años que no salgo de vacaciones, tengo problemas de salud que me asustan mucho si estoy fuera de mi casa. Por lo tanto, las vacaciones de salir a distintos lugares de mi hermoso país hasta que no solucione mi problema si es que lo hago porque es cardíaco y necesita cirugía, seguirán siendo en mi casa.


Anteriormente cuando todavía tenía a mi familia completa, salíamos religiosamente todos los años, a las playas o a las montañas, toda la costa, Mar del Plata y mucho de Córdoba han sido nuestros destinos más visitados, pero la verdad, salvo el recuerdo de ver a mis hijas disfrutando de esos lugares o la lectura a la que yo me dedicaba en los veranos en la playa o donde fuere, que era casi una obsesión y hoy veo que era una válvula de escape al aburrimiento de estar con mi marido solos muchas horas, lo demás lo recuerdo solamente como una obligación más de las tantas, demasiadas diría que tenía durante el año. Además, mi ex marido tenía la costumbre de encontrar enseguida gente con quien hacer amistad y eso es algo que a mí no me gustaba porque soy muy solitaria y prefería mi lectura a tener que conversar con gente que recién conocía de cosas que no me interesaban. Por lo tanto tengo que concluir que salvo la sonrisa que me provocaba ver a alguna de mis chiquitas chapotear en la orilla del mar de la mano de su padre o haciendo castillitos en la arena, otra cosa no me producía placer. Y si íbamos a las montañas menos aún porque generalmente íbamos a ciudades o pueblos muy concurridos y hacíamos una vida muy rutinaria, realmente las vacaciones en familia no me gustaban y sola no las hacía nunca. Encima de todo ello, siempre debía ocuparme de cocinar y limpiar la casa o departamento que alquilábamos porque a mi ex no le gustaban los hoteles y todo esto comenzaba para mí ya desde que faltaba por lo menos quince días para partir, porque debía comprar ropa, preparar ir a comprar la mercadería que llevaríamos en el auto para los quince días, porque supuestamente en la ciudad a la que viajábamos todo estaba más caro, debía dejar la casa bien limpia, debía comprar comida para los animales y buscar alguien que les de de comer en nuestra ausencia ...ahhh...! ya estoy cansada otra vez y sólo de contarlo! Cómo no voy a necesitar a esta altura de mi vida unas vacaciones en mi casa como me las tomçe, que encima hasta pic=nics me hacía, ya que me llevaba algún sandwhich, una caja de jugo y un libro de poesías a un sillón apoltronado que tengo en el jardín cerca de la pileta... Es lógico para lo que fue mi vida decir ahora que las mejores vacaciones de mi vida las pasé el verano del 2011 sola en mi casa.


Síiiiiiii!! Gracias hija por comprar la pileta! Lo pasé tan pero tan bien, que a veces mi otro yo que es más amiga de tánatos que yo me dice que quizás... este haya sido... mi último verano en esta vida...

sábado, 18 de diciembre de 2010

En mi propia casa ...




Ayer tuve una experiencia que se parece mucho a esto que expreso aquí de huir del mundanal ruido.


El tema es que tengo una casa donde mi cuarto está muy cerca de la calle y los ruidos del exterior llegan nítidos hasta donde estoy, eso hace que aún en mi casa muchas veces me sienta apabullada y quiera huir.


Pero yo misma olvido que tengo un jardín en el fondo, el cual lamentablemente está un poco descuidado porque allí tengo a mi perra, pero que es realmente lindo, de dimensiones aceptables y alejado de los ruidos del frente.


Allí siempre fue lugar de reuniones cuando la familia era grande, hoy que somos dos integrantes solamente, mi hija y yo, lo hemos ido dejando un poco de lado a nuestro lindo jardín, sin darnos cuenta, yo sobre todo que tanto busco un lugar de paz, que ese lugar lo tengo en mi propia casa.


El hecho es que desde el año pasado mi hija quería comprar una pileta, de esas grandes y redondas, que la verdad son mucho más lindas de lo que yo pensaba.


Este año lo hizo, la compró y la instaló sobre el césped del jardín del fondo. Hay también allí un pino y una palta que hace poco podamos hasta dejarle solo un pequeño tronco, ya que molestaba a la pared medianera, esto hizo que se abriera mucho la vista del cielo en mi jardín y uno pueda observar su celeste en el día y sus estrellas en la noche.


Pero lo principal de todo esto, es que ayer hizo muchísimo calor, yo estoy sola en casa por unos pocos días ya que ella tomó unas minivacaciones que le debían de su trabajo y viajó a descansar. Así es que decidí con tanto calor, estrenar la pileta. Ahh... qué placer que fue... no sólo porque hacía calor y yo me refresqué totalmente sino porque la pileta es tan grande y lo suficientemente profunda como para que yo pudiera hasta hacer la plancha, lo cual hice y mientras la hacía miraba el cielo bien azul con unas pocas nubes muy blancas, recortado en mi vista veía también la copa de mi pino y sobre todo la luz del sol que ayer desplegó todo su esplendor como si ya fuese verano instalado.


Al hacer la plancha recordé justamente esto de querer estar en paz y aproveché y desde ese lugar y momento que estaba viviendo agradecí a Dios y a todos mis seres queridos que ya partieron y a los que están en esta vida todavía, el permitirme y ayudarme para que pueda vivir esos momentos de paz absoluta que experimenté, con los oídos en el agua y esa vista de la naturaleza de mi pedacito del planeta que es mío y que aunque a veces descuide un poco amo mucho, porque ya he transcurrido más de la mitad de mi vida en este lugar, que siento como mi lugar en el mundo.


Fue realmente un momento único y especial, el silencio era absoluto y la vista paradisíaca, sentí lo que todo el tiempo busco, una inmensa paz y lo logré en el lugar más inesperado ... en el jardín del fondo de mi casa ...

viernes, 12 de noviembre de 2010

Sigo


Sigo, a pesar del tiempo transcurrido, sigo con mi enorme deseo de huir de mis obligaciones, de mis responsabilidades, del mundo que me rodea y me presiona para hacer siempre algo.

Sólo quiero huir, alejarme de todo y pensar, observar un hermoso paisaje y dejar que mi mente navegue libre por donde los pensamientos la lleven, sin apuros, sin tiempos, tratando de que los recuerdos tristes de mi vida no me acompañen, intentando solamente lograr la paz de mi espíritu maltrecho.

Soledad absoluta, meditación y descanso, salvo alguna lectura, ningún otro contacto con el mundo exterior, ni net book, ni siquiera música, sólo quiero escuchar los sonidos del silencio, son los únicos que llenan mi alma de paz. Es mucho pedir?

domingo, 6 de junio de 2010

Realmente será bueno huir del mundanal ruido?


Por qué tengo tan dolorido el corazón? ¿Por qué siento que no soporto ya nada de este mundo? ¿Por qué tengo que hacer tantas cosas? ¿Por qué tengo que cumplir con tantas obligaciones que no quiero, no tengo ganas? Se me acabaron los deseos de hacer cosas, se me acabó la energía. Todo lo que me rodea me oprime, me abruma, de verdad quiero huir, no sé adónde, y ni siquiera sé si estaría mejor, solo se que así ya casi no puedo vivir. No se puede con un dolor permanente en el pecho que produce una enorme angustia y que una quisiera dejar al alma gritar de dolor, llorar a aullidos, gemir.


Estoy excesivamente sensible, no quiero ver a nadie, no puedo ser el soporte de nadie y sin embargo tengo que serlo todavía.

Acabo de hablar por teléfono con mi mamá, menos mal que está mejor, porque cuando no está bien me deprimo aún más, en cambio hoy hasta podría decir que me hizo bien hablar con ella.

Es indudable que yo necesito socializar, hablar con más gente, ver más gente y no huir del mundanal ruido como estoy intentando en este blog.

lunes, 24 de mayo de 2010

huir, huir lejos para vivir en paz




Huir, huir muy lejos, donde no haya ruidos, donde no haya gente, donde no haya autos, donde la naturaleza pueda manifestarse en todo su esplendor de colores, aromas y sonidos. Donde los árboles frondosos además de darnos el verde de sus brillantes hojas, nos regalen los aromas y el color de sus flores y donde los pájaros, ahh... los pájaros nos despierten con sus sinfónicos silbidos y el sol se asome lentamente a través de mi pequeña ventana de madera y me avise que un nuevo día comenzará.


Y en ese nuevo día hacer lo que en cada momento se me vaya ocurriendo o tenga deseos de hacer. Quizás comenzando con un desayuno frugal en la cama a la luz de los rayos solares que entran por mi ventana. Luego tal vez, dedicarme a la lectura de mi libro de cabecera o quizás salir al jardín a revisar mis plantas, quitarles las hojitas secas, fijarse que no tengan hormigas, podar la rosa y remover la tierra par que si llueve el agua se filtre cómoda ayudándola a crecer.


En este trabajo tal vez ya se me iría buena parte de la mañana, porque sinceramente ya no me levanto más temprano. Aquí, lejos del mundanal ruido, lo hago cuando las aves me despiertan o a veces cuando yo sola quiero despertarme y además quedarme todavía haciendo un poco de remolón en la cama. Mi cama, mi amado sommier que es una de las pocas cosas que me llevaría al lugar donde huí del mundanal ruido. Llevaría asimismo algunas otras cosas de las que no podría separarme, las fotos de mis hijas por ejemplo, mis libros preferidos, mi dvd con una buena provisión de películas de Bergman, Woody y todas esas que a mí me apasaionan. Me llevaría mi computadora eso es infaltable, total yo las noticias no las miro jamás por este medio y además no pertenezco a ninguna red social que me ate y me adiccione y por último llevaría mi televisor, o... mejor no, uno nuevo, que tenga más canales y mejor definción de imagen.


Me llevaría también varios ovillos de lanas de distintos colores, agujas de tejer, mi costurero completo y algunos cortes de tela, tanto de invierno como de verano. Porque esas tareas también me gustan y quisiera hacerme una pollera bien hippie con un chaleco de cuadraditos de crochet de colores y llevarme unos buenos pares de zapatillas tipo botitas, dos o tres pares para poder cambiarme cuando caminando por el jardín, el camino de tierra o recorriendo el bosque se me ensuce mucho uno. Porque esas son las actividades que más quisiera realizar.


Buena parte del día la pasaría recostada en una reposera en la galería delantera de mi cabaña escuchando música clásica, y en cuanto a popular mucho Nano Serrat, toda su discografía si es posible. Y mientras escuhara esa música me sumergiría en mis más remotos recuerdos felices, recreando lo que fue mi vida y dando gracias a Dios, que a pesar de todo lo sufrido antes de partir me permite cumplir este sueño de vivir en paz.

domingo, 23 de mayo de 2010

identificación con la obra


La Oda a la vida retirada de Fray Luis de León, uno de los grandes del Renacimiento me dio pie para crear este blog, ya que es justamente la letra de esa obra con la que más me identifico en esta etapa de mi vida. Quisiera dejar atrás todo lo que signifique responsabilidad, obligación, rutina y poder hacer de mis días una vida absolutamente retirada.


Quisiera sacarme de encima todo lo que no sea placer, paz, momentos felices y descanso, de verdad quisiera que mi vida se transforme en una oda a al vida retirada como la de Fray Luis de León. Lo necesito mucho.

Oda a la vida retirada


Oda a la vida retirada
Fray Luis de León


¡Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!


Que no le enturbia el pecho

de los soberbios grandes el estado

ni del dorado techo

se admira fabricado

del sabio Moro, en jaspes sustentado.


No cura si la fama

canta con voz su nombre pregonera

ni cura si encarama

la lengua lisonjera

lo que condena la verdad sincera.


¿Qué presa a mi contento

si soy del vano dedo señalado?

¿Si en busca de este viento

ando desalentado

con ansias vivas, con mortal cuidado?


¡Oh monte, oh fuente, oh rio,

o secreto seguro y deleitoso!

Roto casi el navío

a vuestro almo reposo

huyo de aqueste mar tempestuoso.


Un no rompido sueño,

un día puro, alegre, libre quiero;

no quiero ver el ceño

vanamente severo

de a quien la sangre ensalza o el dinero.


Despiérteme las aves

con su cantar sabroso no aprendido;

no a los cuidados graves

de que es siempre seguido

el que al ajeno arbitrio está atentido.


Vivir quiero conmigo

gozar quiero del bien que debo al Cielo.

a solas, sin testiggo,

libre de amor, de celo,

de odio, de esperanzas , de recelo.


Del monte en la ladera,

por mi mano plantado, tengo un huerto,

que con la primavera

de bella flor cubierto

ya muestra en esperanza el fruto cierto.


Y como codiciosa

por ver y acrecentar su hermosura

desde la cumbre airosa

una fontana pura

hasta llegar corriendo se apresura.


Y luego sosegada,

el, paso entre los árboles torciendo,

el suelo de pasada

de verdura vistiendo

y con diversas flores va esparciendo.


El aire el huerto orea

y ofrece mil olores al sentido;

los árboles menea

con un manso ruido

que del oro y del cero pone olvido.


Téngame su tesoro

los que de un falso leño se confían;

no es mío ver el lloro

de los que desconfían

cuando el cierzo y el álbrego porfían.


La combatida antena

cruje, y en ciega noche el claro día

se torna , al cielo suena

confusa vocería

y la mar enriquecen a porfía.


A mí una pobrecilla

mesa de amable paz bien abastada

me basta,

y la vajilla de fino oro labrada,

sea de quien la mar no teme airada.


Y mientras miserable-

mente se están los otros abrasando

con sed insaciable

del peligroso mando,

tendido yo a la sombra esté cantando.


A la sombra tendido,

de hiedra y lauro eterno coronado,

puesto el atento oído

al son dulce acordado

del plectro sabiamente meneado.
Fray Luis de León es una figura indispensable para entender el Renacimiento español. Convertida en símbolo de la resistencia frente a un poder opresor representado en la Inquisición, su vida muestra un apasionante contraste entre el mundanal ruido y la búsqueda de la armonía interior. En su obra culminan varias de las líneas literarias que recorren el quinientos: formas y temas italianizantes, cultura y modelos clásicos, humanismo cristiano y cultura bíblica. En verso y prosa, en castellano y en latín, la obra de fray Luis de León es un universo complejo, de contenidos no fáciles.